domingo, 22 de enero de 2012

Máquina de apuestas




Llegó hasta el negocio de la esquina una maquina de apuestas.Su pozo mayor eran $15.000, todos estaban entusiasmados con la maquina (me incluyo).
Con el paso de los meses algunos desistieron de la idea de ganar.Otros persistieron con mas ímpetu;los mas entusiastas fueron tres:

 La viuda Gustava. Rita una pelirroja fanática de los juegos de azar, era capaz de todo con tal de apostar, vender sus cosas, quedarse sin dinero para el almuerzo e incluso;
capaz de vender su cuerpo con tal de ello; y otro vecino quien tiene dinero y gana porque apuesta fuerte.

El tiempo pasó y se sumaron nuevos adeptos, una vecina gordita y Doña Beatriz, se hicieron amigas al fragor de las apuestas, y éstas; a su vez se hicieron amigas del dueño de el negocio;Don Gabriel un hombre separado y solitario.

Se formó un “Club de apostadores”, con la máquina como su centro de reunión.Me dí cuenta un díaque fui a comprar y aposté $100 en la máquina, escuché que organizaban un asado, e iban a poner la máquina ¡En el centro del patio!, lo hicieron y cada vez que se ve la luz encendida del local, significa que están apostando.

Se rumorea que Don Gabriel sostiene un romance con una de las apostadoras, que la han visto salir de noche, vestida con ropa oscura. ¿Quién será? Eso solo lo sabe la máquina de apuestas

1 comentario:

  1. Muy buena entrada Sara, encuentro a quien juega, de una soledad petrificada, uno apuesta para perder, porque el sistema se invento asi, un abrazo,

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