viernes, 28 de abril de 2017

Tour paranormal Casona de los Tipógrafos

 Fotografía  grupal Tour Casona de los Tipógrafos 
Escrito por Diego Escobedo

Un lugar donde lo patrimonial y lo paranormal se entrecruzan. En la esquina de Vicuña Mackenna con General Jofré, esta casona de más de ciento cincuenta años de antigüedad ha espantado a varios de sus habitantes con inexplicables sucesos que muchos atribuyen a almas en pena. Algo que pudimos comprobar con la empresa RCH Rutas con Historia, que nos llevó a recorrer la casona en este espeluznante tour nocturno. Diálogos con los muertos, portales a otros mundos, y sucesos inexplicables marcaron la jornada.

Fundada un 18 de septiembre de 1853 por el peruano Victorino Laínez, la Sociedad Tipográfica de Santiago terminó convirtiéndose en un referente para las futuras sociedades mutualistas de Lima y Buenos Aires. Lo cual salta a la vista en el salón principal, donde es posible apreciar cuadros y regalos de distintas sociedades sudamericanas, además de un imponente retrato de su fundador, Laínez. Con expresión severa y una aguda mirada, el tipógrafo observa a quien quiera que entre al hall de la antigua casona.


Lo primero que hacemos es juntarnos en una sala al norte del hall, con sillas dispuestas para todos los invitados. Allí recibimos las primeras instrucciones por parte de Cristián Monardes, fundador de Rutas con Historia (RCH). Nos explica que nos acompañará una paramédico, un prevencionista de riesgos (la antigüedad de la casa lo amerita) y una médium, Evelyn González y Daniela Ríos Maestra de Reiki. El grupo de visitantes lo componen alrededor de 20 personas, sin contar al equipo de RCH. Mientras Cristián habla, un gato blanco con una mancha marrón cruzándole el lomo se cuela entre las sillas. Una vez hecha la charla, apagamos las luces, y nos sumergimos en una casona a oscuras.
El pasillo mas escalofriante de la casona 
De vuelta en el hall, Ignacio y Sara guías del tour, nos explican que la influencia de la sociedad de tipógrafos llegó a ser tal tras su formación, que ésta fue considerada una amenaza y reprimida por el gobierno de Manuel Montt. Lo que dio paso a varias historias de personas que sufrieron entre estas paredes. También menciona que no somos los primeros en molestar a los muertos de esta casona. Vanessa Daroch, del matinal Mucho Gusto realizó una experiencia similar hace muy poco.
Nuestro primer ejercicio en el hall, Daniela Ríos  realiza la protección inicial en el tour y luego le entrega un péndulo a cada participante. Se trata de una delgada cadena de trece centímetros que debemos calibrar, vale decir, interpretar sus movimientos: cuándo nos quiere decir que sí, y cuándo nos quiere decir que no.

Acto seguido, subimos al segundo piso. Apenas un par de linternas y constantes indicaciones de nuestros guías evitan que tropecemos. Tras abrir una puerta cerrada con llave, entramos a una habitación donde la temperatura tiene un extraño descenso. Curiosamente, misma habitación donde Vanessa Daroch dijo sentirse atraída. Allí es donde nos hablan por primera vez de Eloísa Berardi, una joven de quince años que pasó momentos muy tristes en esa casona, y que ha sido vista en múltiples ocasiones. Más detalles no nos dan.
  La médium Vanessa Daroch, quien estuvo en la casona de los tipógrafos
Luego salimos, y realizamos la primera sicofonía del viaje. Nuestro guía, Cristián, nos hace acercarnos, y guardar el más absoluto silencio. El rechinar de las tablas del piso al más mínimo movimiento nos obliga a estar paralizados, y con el oído atento. Cristián realiza la sicofonía con un simple celular, activando la aplicación de la grabadora. “¿Hay alguna presencia aquí?”, “¿puedes manifestarte?”, “¿quieres que nos vayamos?”, son algunas de las preguntas que realiza. Escuchamos las grabaciones varias veces. Tras hacer a un lado los sonidos provocados por nosotros mismos, las respuestas que percibimos son escalofriantes.


Tras terminar la primera sesión de sicofonía, nos ponemos en fila india, a los pies de un largo pasillo. Mientras esperamos en la más completa oscuridad, varios juegan con el péndulo y tratan de comunicarse con los espíritus. Uno a uno vamos a travesando el enigmático pasillo, apenas iluminado por la luz de la luna que se cuela por las ventanas. Nos advirtieron estar atentos a cualquier estímulo, cualquier señal de actividad. En algún minuto, la vista me hace percibir una silueta blanquecina que se desliza por el piso del pasillo. Primero pienso que puede ser una ilusión, luego me empiezo a preocupar, la silueta se me acerca peligrosamente. Al final, resulta ser el gato.

Llega mi turno de adentrarme en el pasillo. La primera impresión es la de estar atravesando los pasadizos del castillo embrujado de Fantasilandia, pero que nada ni nadie se te acerque durante el trayecto te pone aún más tenso. Al final me está esperando Evelyn, con una expresión impávida. Me revela que el cuarto junto al cual estamos es muy importante: allí se ahorcó Eloísa.


Luego sigue un viaje aún más largo, que implica bajar una destartalada escalera, y avanzar por un pasillo aún más oscuro, que colinda con varios salones y pasadizos. Al final, llego de nuevo al hall. Varios visitantes dijeron sentir cosas extrañas asomándose por los oscuros recovecos en su travesía.
Mientras esperamos a que todos lleguen, algunos se sientan en la silla mecedora ubicada frente a la chimenea. Después ingresamos a una especie de comedor antiguo, y juntamos varias mesas. Haremos una nueva sicofonía, esta vez todos pueden participar. “¿Puedes manifestarte?”, pregunta nuestro guía, y poco después, inexplicablemente, una pequeña pelota de yeso cae del techo, dando unos sonoros rebotes. Según las médiums, se trata ni más ni menos que del espíritu de Victorino Laínez.

Llega la hora de las preguntas del público. Uno de los asistentes se atreve con la increpación: “Victorino, ¡eres un cagón! Si puedes hacer caer una pelotita, puedes hacer algo más. Manifiéstate”. No sabemos cuánto se habrá irritado el espectro, pero no son pocos los gruñidos que percibimos al reproducir la sicofonía.

Poco después entramos de nuevo al ala nororiente, donde nos espera nuestra última parada: un portal hacia otro mundo. Detrás de una puerta que mira hacia Vicuña Mackenna, hay un salón con un espejo donde, se dice, que la gente ve su propio pasado. Eso, o las distintas entidades que habitan la casa. Algunos intimidados por lo ocurrido en la experiencia anterior, entran acompañados. Muchos toman fotos al espejo. Tras la pared de cristal se perciben los flashes mientras cada uno espera su turno.

Al entrar, me topo con una habitación lujosa, como un salón de primera clase del Titanic. Fotos de miembros antiguos de la organización, además de un cuadro de Simón Bolívar, y elegantes terminaciones en paredes y muebles decoran la barroca sala, en cuya pared opuesta a la entrada, se aprecia el enigmático espejo. Agudizo la vista, y tomo varias fotos. No es el espejo de Erised de Harry Potter, pero verdaderamente uno percibe una energía extraña en esa habitación. Por lo menos una de las asistentes dijo ver a Victorino en el reflejo.

A la salida, Daniela, nos realiza una limpieza, “para no llevarnos ningún espíritu para la casa”, afirma. “San miguel arriba, San Miguel abajo, San Miguel a mi izquierda, San Miguel a mi derecha…”, debemos repetir cada uno, cual oración católica. Claro que nadie es obligado a hacerla.


Son más de las doce y afuera nos recibe el bullicio nocturno de la Vicuña Mackenna. Nos vamos con más de un susto atorado en el pecho, y como tarea para la casa revisar cada una de las docenas de fotos que tomó cada visitante. Más de alguno debió fotografiar algo que no estaba cuando apuntó el flash…

viernes, 14 de abril de 2017

La ruta de las gárgolas

Texto y fotos por Diego Escobedo

Las gárgolas son ornamentos arquitectónicos que fueron empleados durante la Edad Media en Europa en las catedrales de estilo gótico. 

Cumplían dos funciones: la primera, servir como una suerte de canaleta escurriendo el agua de la lluvia y la segunda, ahuyentar a los malos espíritus. En Chile, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, con el auge del salitre, se construyeron distintos palacios e iglesias de estilo europeo con sus propias gárgolas.

 1) Estación cumbre, cerro San Cristal 2)Casona Flaño, Lastarria 343
3)Basílica El Salvador 4) Hotel Amazonas, Vicuña Mackenna 47 

Algunas con rasgos monstruosos, y otras de forma humana. Este es un recorrido gráfico por las gárgolas de Santiago.
1)Hotel Apolo en Vicuña Mackenna 328  2)Palacio Cousiño
 3) Dr. Pedro Lautaro Ferrer con Pedro de Valdivia
4) Teatinos con Compañía  5)Museo Salvador Allende
6)Barrio Brasil , calle Santa Monica
Las gárgolas comenzaron a aparecer en Santiago a principios del siglo XX en las construcciones de estilo neogótico de arquitectos como Luciano Kulczewski y Eduardo Costabal.
1) Edificio La Gárgola en Merced 84  2 y 4 ) figuras en Estacion Acceso  Funicular,
 cerro San  Cristobal 3) Casa Taller Luciano Kulczewski o casa de los torreones

La Casona Cienfuegos 41, de estilo neogótico, fue construida en 1926 por encargo del diputado Ismael Edwards Matte, aficionado al ocultismo. El capitel de la fachada muestra a la muerte o el paso del tiempo, quien vigila a los representantes de las artes liberales: escultor, pintor, escritor y constructor.Hay gárgolas vigilando la entrada a la casa. Tras la muerte del diputado Edwards, la casona pasó a ser sede de Colo Colo y actualmente alberga a la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

 Casa Cienfuegos 41 y sus figuras 

1) Palacio Elguin 2) Teatro Carrera 3)Casa en Blanco Encalada
 4)Centro Cultural Gran Circo Teatro, en República 301.


1) Casa de las gárgolas en calle Viña del mar 2) Basílica de Lourdes
3)Palacio Eguiguren en Dieciocho 102  4)Palacio Falabella, Providencia







martes, 4 de abril de 2017

Ruta Barrio República

Este Domingo 9 de Abril del año 2017, se realizará la Ruta Barrio República

Afiche hecho por Daniela Prelle, fotografía Sara Ruiz 
Cuando? Domingo 9 de Abril 2017 
Hora: 10:30  hrs.
Valor: $3.000

 Duración : 2 horas y media aprox 

Inscripciones: Escribir email  pafovi@gmail.com

  Están todos invitados a un bellísimo recorrido histórico y patrimonial por el Barrio República.

Nos reuniremos en la Fuente del Encuentro,obra de Mario Irarrázabal del año 2004, un hito importante en este barrio universitario que precisamente habla del encuentro de las personas.



Posteriormente, iremos al  hermoso Conjunto Virginia Opazo, obra de Luciano Kulczewski, casas blancas  de estilo neoclásico y moderno.




Al llegar a  la avenida República hablare sobre  el Palacio Herquíñigo, también se hablara de la casona del Dr. César Ferrada,ubicada en República 580 .

   Habran dos sorteos al finalizar la ruta patrimonial y tal vez un hito extra .