sábado, 2 de julio de 2011

Picada secreta

Mi padre, esperando su almuerzo
Comer: un gran placer para los seres humanos .Toda ciudad tiene sus “picadas secretas” .Me gustan los lugares sencillos, en donde te sientas a gusto, casi en familia.

 Mi picada secreta: es una casa, no un restaurante, luego uno pasa al  comedor, a los pies de las ventanas hay trozos de apio a modo de plantas y afuera hay un gran parrón, los canarios cantan y el color verde reina allí.

 Sus comensales son secretarias,  maestros, mecánicos, taxistas, vendedoras, profesores del sector: además de  vecinos y uno que otro comensal que llega  dateado.

El pedido lo toma don Juanito, nos ofrece de aperitivo un “cochayuyo” (vino) .Aquí no hay bebidas, solo jugo en jarro y si el cliente quiere bebida puede traerla.

 Toda picada que se precie de tal debe cumplir con la regla de las tres B: Bueno, bonito y barato (y las cumple).Tienen comida casera realmente exquisita y abundante: Pantrucas, cazuela, arroz, porotos con riendas, etc.No puedo dejar de mencionar que el pebre es una delicia.

Su  diferencia frente a otra picada es que, por el mismo dinero uno  puede repetirse el plato cuantas veces  sea capaz de soportar su estómago.También le pueden armar un menú a  gusto del cliente.

 No les puedo decir donde queda, es un secreto a pocos revelado